Miles de habitantes de la zona metropolitana de Guadalajara se manifestaron para exigir una alerta sanitaria ante las denuncias de contaminación del agua potable. Organizaciones ciudadanas y científicas reportaron la presencia de bacterias, materia fecal y metales pesados en muestras, mientras vecinos señalaron problemas de salud, gastos adicionales y afectaciones en servicios médicos.
Protestan en Guadalajara por la calidad del agua potable
Cerca de 10 mil personas salieron a las calles de Guadalajara, Jalisco, el domingo 11 de octubre de 2026, para exigir una solución a los problemas de calidad del agua que, según denunciaron, llegan desde hace meses a sus hogares con mal olor y posibles contaminantes.
Con consignas como «¡El agua es un derecho, no un privilegio!» y «¡Agua limpia, agua limpia!», manifestantes de distintas edades pidieron que las autoridades sanitarias declaren una alerta y que los organismos responsables del abastecimiento atiendan la situación.
De acuerdo con el Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo (Cepad), al menos 320 colonias reciben desde marzo agua con características que generan preocupación entre sus habitantes. La organización señaló que sus análisis de muestras detectaron contaminación, aunque los resultados y su alcance deben distinguirse según el punto de muestreo y la evidencia disponible.
Los manifestantes aseguran que el problema lleva alrededor de tres años en la ciudad, pero que se agravó desde marzo y alcanzó su punto más crítico durante las tres semanas previas a la protesta. Entre las posibles causas que mencionan se encuentran presuntas descargas ilegales en la presa de Las Pintas, infraestructura que participa en el suministro de agua de la zona metropolitana.
Denuncian contaminación con bacterias y metales pesados
Organizaciones ciudadanas y científicas reportaron haber encontrado bacterias y materia fecal, así como metales pesados como mercurio y cadmio, en muestras de agua recolectadas en alrededor de 200 colonias.
Los reportes han incrementado la preocupación de los habitantes, quienes describen agua con olor a cloaca, cambios de color y otras características que consideran anormales. Sin embargo, para determinar el riesgo sanitario es necesario conocer los resultados de laboratorio, las concentraciones detectadas y las evaluaciones de las autoridades competentes.
La preocupación también se extiende a los posibles efectos en la salud. Juan Camacho, uno de los manifestantes, contó que su hija presentó salpullido y comezón intensa a finales de septiembre. Según su testimonio, la dermatóloga atribuyó los síntomas al contacto con agua contaminada.
«Ella ha tenido algunos problemas de dermatitis, ella sí lo ha resentido (con) urticaria, comezones, ese tipo de cosas. Yo he notado mucho que cuando se lava uno, por ejemplo, la cara, te quedan los ojos ardiendo, lo que antes no sucedía», relató.
Camacho agregó que otros vecinos han presentado molestias estomacales y problemas en la piel, especialmente entre niños pequeños. Estos testimonios reflejan la preocupación de las familias, aunque por sí solos no permiten establecer una relación causal entre los síntomas y la calidad del agua.
Vecinos gastan más en agua embotellada para proteger a sus familias
En el barrio de Analco, Fabiola Elvira relató que los filtros instalados en su vivienda desde marzo no han sido suficientes para eliminar el olor que percibe al abrir la llave.
La vecina describió cambios en el aspecto del agua almacenada en el aljibe, entre ellos espuma, una coloración café y una película azulada en la superficie.
«Empezó a empeorar más hace como tres semanas. El agua que salía del aljibe hacía espuma, tenía un triangulito de espuma y a alrededor del triangulito estaba café. Había una nata azul en el agua. Esto es gravísimo», señaló.
Además de clorar el depósito subterráneo, Elvira utiliza agua embotellada para lavar los trastes y los alimentos, así como para que su familia se lave la cara y las manos. Según su testimonio, esta medida representa un gasto adicional de 500 pesos semanales, una cantidad que apenas puede cubrir.
La situación, explicó, la ha obligado a continuar bañándose con agua de la llave pese a la preocupación por su calidad.
La vecina decidió participar en la movilización para pedir que las autoridades sanitarias emitan una alerta, que los responsables del suministro resuelvan el problema o, al menos, que proporcionen indicaciones claras para reducir los riesgos.
«No ha habido interés por parte del gobierno para que haya ni siquiera una solución, para que haya medidas paliativas a esto. La verdad es que eso es muy triste, es muy triste», afirmó.
Anuncian clausura temporal de la presa de Las Pintas y posibles racionamientos
Ante la presión ciudadana, el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, anunció el lunes previo a la protesta la clausura temporal de la presa de Las Pintas, señalada por los manifestantes como un posible punto relacionado con la contaminación.
Según la información difundida, la medida podría reducir hasta 30 % la disponibilidad de agua y obligar a establecer racionamientos semanales que dejarían a algunas personas sin suministro durante uno o dos días.
Los habitantes también han señalado presuntos problemas de corrupción, manejo financiero e infraestructura obsoleta en el organismo encargado de distribuir el agua. Estas acusaciones deben atribuirse a quienes las han formulado y contrastarse con documentación y respuestas oficiales.
La contaminación denunciada no se limita a las viviendas: el agua también llega a comercios, escuelas y hospitales de la ciudad, de acuerdo con los testimonios y reportes mencionados por los manifestantes.
El miércoles anterior a la movilización, personas que reciben hemodiálisis denunciaron la suspensión de sus terapias debido a que el agua suministrada a una clínica pública no podía utilizarse para ese procedimiento. La situación subrayó la importancia de verificar la calidad del agua empleada en servicios médicos.
La marcha termina con detenidos, personas no localizadas y heridos
La manifestación concluyó con un saldo denunciado de al menos nueve personas detenidas, cuatro cuyo paradero no había sido localizado y decenas de personas heridas, entre ellas integrantes de la prensa.
De acuerdo con el relato de los hechos, las lesiones y detenciones ocurrieron cuando policías antimotines intervinieron para frenar el avance de los manifestantes que intentaban llegar a la residencia del gobernador.
La situación añade una dimensión de derechos humanos a las exigencias relacionadas con el suministro de agua. Para establecer el número definitivo de personas detenidas, localizar a quienes fueron reportados como no localizados y esclarecer las circunstancias de las lesiones, es necesario contrastar los reportes ciudadanos con información de las autoridades y organismos de derechos humanos.
Mientras persisten las denuncias, los habitantes de la zona metropolitana de Guadalajara exigen agua segura, información verificable sobre los análisis y medidas de protección sanitaria para las comunidades afectadas.

