El 17 de junio de 2026 murió el historiador italiano Carlo Ginzburg, autor de El vínculo de la vergüenza, publicado por la editorial Adelphi. Su obra plantea que la vergüenza compartida puede funcionar como un lazo de identidad colectiva más poderoso que el amor. Esa idea, aplicada al contexto de Nuevo León, cobra sentido frente a una serie de fraudes y escándalos que han sacudido a comunidades de Monterrey, San Pedro y San Nicolás en los últimos meses.
El abogado y columnista Eloy Garza, maestro en Letras por la UNAM y máster en Tecnologías de la Información por la Universidad Oberta de Cataluña, retoma el pensamiento de Ginzburg para reflexionar sobre cómo ciertos delitos financieros generan una vergüenza comunitaria que, paradójicamente, refuerza la identidad de quienes los padecen.
Qué propone Ginzburg sobre la vergüenza y la identidad
En su último libro, Carlo Ginzburg desarrolla una tesis provocadora sobre los vínculos que definen la pertenencia social. Para el historiador italiano, no es el orgullo ni el amor lo que más profundamente une a una comunidad, sino la vergüenza que sus integrantes comparten ante hechos que los afectan o los representan.
El país —o la sociedad— al que uno pertenece no es aquel que se ama, sino aquel del que uno se avergüenza, la vergüenza puede ser un vínculo más fuerte que el amor.
Esta idea, que Ginzburg desarrolló a lo largo de décadas de trabajo historiográfico, encuentra en los casos de fraude registrados en Nuevo León un terreno fértil para su aplicación interpretativa. Cuando una comunidad ve defraudados a sus miembros por esquemas que prometían prosperidad, la indignación colectiva y la vergüenza de haber sido vulnerados actúan como un espejo de identidad compartida.
Los fraudes que sacudieron a Nuevo León
Tres casos concentran la atención en la zona metropolitana de Monterrey. El primero involucra a Proyectos 9, empresa relacionada con preventas inmobiliarias que acumula 257 denuncias ante la Fiscalía. El monto estimado en daños asciende a 700 millones de pesos. José Lobatón, figura vinculada a este caso, se encuentra procesado sin derecho a fianza.
El segundo caso corresponde a Grupo Peak, esquema de inversión que prometía rendimientos del 19 por ciento anual y cuyo colapso dejó pérdidas estimadas en 800 millones de pesos. La promesa de ganancias extraordinarias fue el anzuelo para atraer a inversionistas que hoy enfrentan la pérdida de sus ahorros.
El tercer caso tiene un perfil distinto: Ingrid Jasso operó un esquema de tandas a través de WhatsApp que derivó en un fraude de 27 millones de pesos. Lo que comenzó como una dinámica de ahorro informal entre conocidos escaló hasta convertirse en un delito con decenas de afectados.
A estos tres episodios se suma el caso de La Tía Paty, que evolucionó de una página de chismes en redes sociales a una red de extorsión digital. Este caso ilustra cómo plataformas construidas sobre la curiosidad y el morbo pueden convertirse en instrumentos de daño económico y psicológico para comunidades enteras.
Por qué estos casos generan vergüenza comunitaria
El análisis del columnista Eloy Garza parte de una observación concreta: los fraudes registrados en Nuevo León no afectaron a sectores marginados ni a poblaciones vulnerables en abstracto. Golpearon a la clase social local, a vecinos de colonias reconocidas, a personas con capacidad de inversión, a comunidades que se identifican con ciertos valores de prosperidad y progreso.
Esa especificidad es la que, desde la perspectiva aplicada por Garza, activa el mecanismo descrito por Ginzburg: la vergüenza de haber sido defraudados no es un sentimiento privado, sino colectivo. Y en esa colectividad está el vínculo. Los afectados por Proyectos 9, por Grupo Peak o por el esquema de tandas de Ingrid Jasso comparten algo más que una pérdida económica: comparten la experiencia de haber confiado en promesas que resultaron falsas dentro de su propio entorno social.
Garza también contrasta esa vergüenza con momentos de orgullo colectivo, como el partido número 1,000 del Mundial 2026, el encuentro entre Japón y Túnez celebrado en el Estadio Monterrey. La misma ciudad que acogió ese evento deportivo convive con la herida económica de miles de afectados por fraudes que, en conjunto, superan los mil millones de pesos en daños.
Lo que está confirmado y lo que falta por precisar
Los datos sobre el número de denuncias contra Proyectos 9, las pérdidas de Grupo Peak y el fraude de Ingrid Jasso forman parte del análisis público disponible, aunque la confirmación oficial de cada cifra por parte de las autoridades competentes es un proceso que continúa. No se ha establecido de forma oficial un vínculo entre el caso de La Tía Paty y redes de trata de personas, por lo que ese señalamiento no puede darse por confirmado.
Tampoco se cuenta aún con la fecha de publicación en español de El vínculo de la vergüenza, ni con información completa sobre los propietarios de Grupo Peak ni con las fechas exactas en que ocurrieron cada uno de los fraudes mencionados.
Preguntas frecuentes
¿Quién fue Carlo Ginzburg?
Carlo Ginzburg fue un historiador italiano reconocido internacionalmente por su trabajo en microhistoria y en el análisis de la cultura popular. Murió el 17 de junio de 2026. Su último libro, El vínculo de la vergüenza, fue publicado por la editorial Adelphi.
¿Cuántas denuncias acumula Proyectos 9 ante la Fiscalía?
Proyectos 9 acumula 257 denuncias ante la Fiscalía. Los daños estimados por preventas inmobiliarias no entregadas ascienden a 700 millones de pesos. José Lobatón, vinculado al caso, está procesado sin derecho a fianza.
¿Cuánto dinero perdieron los afectados por Grupo Peak?
Grupo Peak prometía rendimientos del 19 por ciento anual. Su colapso generó pérdidas estimadas en 800 millones de pesos entre sus inversionistas.
¿Qué es el caso de La Tía Paty?
El caso de La Tía Paty describe la evolución de una página de chismes en redes sociales hacia una red de extorsión digital. No existe confirmación oficial de vínculos con trata de personas.
La muerte de Carlo Ginzburg dejó abierta una reflexión que trasciende la academia: si la vergüenza compartida es efectivamente un vínculo de identidad más poderoso que el orgullo, los miles de afectados por fraudes en Nuevo León forman hoy una comunidad unida, involuntariamente, por esa experiencia común.

