Gases de azufre y amoniaco escapan de equipos diseñados hace casi cinco décadas; la renovación de dos plantas tomará otros dos años.
El olor a huevo podrido y amoniaco que perciben los habitantes del área metropolitana de Monterrey durante las noches proviene de la Refinería Ingeniero Héctor R. Lara Sosa, ubicada en Cadereyta. La planta procesa crudo pesado tipo Maya con equipos diseñados en 1979, cuando la tecnología de recuperación de azufre alcanzaba eficiencias muy inferiores a las actuales. Esa brecha tecnológica explica por qué los gases escapan y llegan a municipios como Guadalupe, San Nicolás, San Pedro y la capital regiomontana.
| Indicador | Valor |
|---|---|
| Año de operación | 1979 |
| Contenido de azufre en crudo Maya | 3.57% |
| Recuperación de azufre (proceso Claus) | Hasta 96% |
| Recuperación con SuperClaus moderno | Hasta 99% |
| Norma mexicana mínima | 90% |
| Plantas en renovación | 2 de 5 |
En este artículo
Según un estudio publicado en la revista Processes, el crudo Maya contiene 3.57 por ciento de azufre y representa más de la mitad de la producción nacional. Ese azufre es la materia prima del problema: cuando los equipos no lo capturan por completo, escapa por antorchas y chimeneas hacia la atmósfera.
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Cuatro procesos generan los gases
La refinería transforma el azufre del crudo en cuatro etapas, y en cada una el gas puede escapar:
- Hidrodesulfuración: somete el combustible a altas presiones y temperaturas con hidrógeno para producir gasolina y diésel de ultra bajo azufre. La reacción genera sulfuro de hidrógeno, responsable del olor a huevo podrido.
- Proceso Claus: convierte el sulfuro de hidrógeno en azufre sólido. Cuando las plantas sufren paros o falta de mantenimiento, el excedente se quema en antorchas y se transforma en dióxido de azufre, con olor a cerillo quemado.
- Torres de agotamiento térmico: el agua que lava el crudo absorbe azufre y nitrógeno; al calentarse, libera amoniaco. Las fallas en los sellos permiten que ese olor penetrante salga a la atmósfera.
- Desintegración catalítica: rompe las moléculas pesadas del gasóleo y libera residuos de azufre y nitrógeno.
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Tecnología de 1979 contra estándares actuales
La Refinería de Cadereyta opera desde 1979 con plantas diseñadas para aquella época. El proceso Claus que utiliza recupera hasta 96 por ciento del azufre, suficiente para cumplir la norma mexicana que exige un mínimo de 90 por ciento. Sin embargo, las plantas modernas con el proceso conocido como SuperClaus alcanzan hasta 99 por ciento de eficiencia.
Esa diferencia de tres puntos porcentuales termina en el aire: lo que el equipo no captura sale por antorchas y chimeneas. Un análisis del Sistema Nacional de Refinación muestra que las plantas mexicanas, diseñadas hace más de cincuenta años para ahorrar en inversión a costa de eficiencia, quedaron rezagadas mientras las de Estados Unidos se modernizaban.
El desgaste agrava el problema: los catalizadores pierden eficiencia por acumulación de coque y por el depósito de metales del crudo pesado, como vanadio y níquel.
La ruta de los gases hacia Monterrey
Cadereyta se ubica al oriente del área metropolitana, y los vientos dominantes de la región soplan de este a oeste. Por esa razón, las emisiones alcanzan a municipios como Guadalupe, Monterrey, San Nicolás y San Pedro.
El fenómeno se agudiza de madrugada por la inversión térmica: el aire se estanca cerca del suelo y concentra los gases en lugar de dispersarlos. Esa es la razón por la que el olor se percibe con mayor intensidad durante la noche.
Modernización tardará dos años más
La Secretaría de Medio Ambiente de Nuevo León informó que dos de las cinco plantas recuperadoras de azufre ya están en proceso de renovación. Los trabajos, sin embargo, tomarán todavía dos años en completarse.
Hemos documentado más de 200 reportes ciudadanos por malos olores en los últimos seis meses. Solicitaremos a la Profepa que aplique las sanciones correspondientes a la refinería por el incumplimiento de las normas ambientales.
Mientras el equipo se actualiza, el azufre que no se procesa sigue saliendo al aire. La dependencia estatal ha adelantado que solicitará sanciones contra la refinería por los malos olores reportados en el área metropolitana.
La conclusión de los trabajos de modernización está programada para 2028, cuando las plantas renovadas deberían alcanzar eficiencias cercanas al 99 por ciento y reducir significativamente las emisiones que afectan a los más de cinco millones de habitantes de la zona metropolitana de Monterrey.
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