El presidente de la FIFA retiró definitivamente la iniciativa que contemplaba la participación de inversores externos en sus competiciones. Mientras propone elevar la financiación para el desarrollo del fútbol a 6.350 millones de dólares, federaciones europeas cuestionan su gestión y piden explicaciones.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, pidió disculpas por los errores en la gestión y comunicación del proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), durante una reunión del Consejo celebrada en Zúrich, Suiza.
El encuentro, el primero del organismo tras el Mundial, no logró cerrar las diferencias entre el dirigente y algunos de sus principales críticos en Europa. Las federaciones de Inglaterra y Alemania mantuvieron sus cuestionamientos sobre la gestión de Infantino y reclamaron respuestas sobre la iniciativa.
Ante el Consejo, Infantino aseguró que el proyecto FFE, que contemplaba ofrecer a inversores externos una participación vinculada a las competiciones de la FIFA, fue retirado de forma permanente y no volverá a presentarse bajo ninguna modalidad.
El dirigente también llamó a la unidad y defendió que el objetivo original de la propuesta era incrementar la inversión en el fútbol y distribuir los recursos de manera más eficaz. Según sostuvo, cualquier iniciativa de esa naturaleza habría estado sujeta a la aprobación del Consejo y de las asociaciones miembro.
“El fútbol es para todos y en todas partes”, afirmó.
De acuerdo con un comunicado de la FIFA, abogados externos explicaron al Consejo el contexto jurídico del proyecto. Los detalles permanecen bajo confidencialidad debido a procedimientos legales en curso en Estados Unidos.
La FIFA propone elevar la financiación a 6.350 millones de dólares
Tras retirar el proyecto FFE, la administración de la FIFA presentó una propuesta denominada Programa de Solidaridad por Superávit de la FIFA.
La iniciativa busca aprovechar los resultados comerciales extraordinarios del Mundial para incrementar los recursos destinados al desarrollo del fútbol mundial durante el ciclo 2027-2030.
El programa plantea elevar la financiación prevista a 6.350 millones de dólares, más del doble del nivel contemplado inicialmente para ese periodo, mediante el uso de una parte de las reservas del organismo.
La propuesta toma como referencia una previsión todavía no auditada de superávit de entre 5.200 y 5.600 millones de dólares para el ciclo 2023-2026. También contempla mantener reservas fijas de 1.700 millones de dólares para afrontar posibles imprevistos.
Entre las medidas planteadas destacan:
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25 millones de dólares para cada federación nacional: cada una de las 211 asociaciones miembro tendría una asignación prevista.
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Más recursos para las confederaciones: se propone incrementar de forma significativa sus asignaciones dentro del programa Forward 4.0.
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Reservas para contingencias: la FIFA mantendría 1.700 millones de dólares para hacer frente a imprevistos financieros.
Infantino defendió que los recursos del organismo, incluidas sus reservas, pertenecen a las asociaciones miembro y que el objetivo es ampliar las inversiones para fortalecer el desarrollo del fútbol y facilitar su acceso en todo el mundo.
El presidente también destacó que, desde su llegada al cargo en 2016, la financiación prevista para cada federación pasó de un millón a 25 millones de dólares, de acuerdo con su declaración.
La propuesta todavía debe completar su revisión interna. Las comisiones correspondientes y el Consejo de la FIFA deberán ultimar el plan en la reunión prevista para diciembre en Doha. Después, la iniciativa quedará sujeta a la aprobación del Congreso del organismo, programado para el 18 de marzo de 2027.
Inglaterra y Alemania mantienen sus críticas a Infantino
La disculpa del presidente de la FIFA no convenció a las federaciones europeas más críticas con su gestión. Inglaterra y Alemania mantuvieron sus cuestionamientos y reclamaron mayor transparencia sobre el proyecto FFE.
Debbie Hewitt, presidenta de la Federación Inglesa de Fútbol y vicepresidenta de la FIFA, afirmó que el Consejo no recibió respuestas satisfactorias a sus preguntas, entre ellas la solicitud de acceso a los documentos del proyecto.
Hewitt sostuvo que Infantino debe responder a esas cuestiones y cuestionó que continúe al frente del organismo si no ofrece explicaciones.
Bernd Neuendorf, presidente de la Federación Alemana de Fútbol, también expresó su descontento. Afirmó que la confianza en Infantino se ha perdido y reclamó la llegada de nuevas personas con ideas distintas para fortalecer la organización.
En contraste, Ahmed Yahya, presidente de la Federación de Fútbol de Mauritania, defendió la gestión del dirigente. Consideró que Infantino ha contribuido al desarrollo del fútbol mundial y destacó el principio de igualdad entre las asociaciones miembro, que cuentan con un voto cada una en el Congreso de la FIFA.
Las posiciones reflejan una división entre dirigentes que cuestionan la transparencia de la gestión y otros que respaldan la continuidad del presidente.
La FIFA revisará su gobernanza y otros asuntos polémicos
Además de abordar el proyecto FFE, el Consejo acordó crear un grupo de trabajo con representantes de todas las confederaciones para examinar el marco de gobernanza de la FIFA.
También encargó a la comisión responsable de responsabilidad social una evaluación del Premio FIFA de la Paz, cuyo primer galardón fue entregado al presidente estadounidense, Donald Trump. El Consejo prevé tomar una decisión sobre este asunto en su reunión de diciembre.
Otro punto de la agenda fue el caso del futbolista estadounidense Folarin Balogun. La Comisión Disciplinaria independiente había suspendido durante un año, a modo de prueba, la sanción de un partido que recibió tras ser expulsado durante el Mundial en el encuentro contra Bosnia y Herzegovina.
El Consejo acordó que la Comisión Legal revise los procedimientos disciplinarios y presente sus conclusiones en diciembre. La decisión de revisar el procedimiento se produce después de las críticas relacionadas con una llamada de Trump a Infantino sobre el caso.
La reunión dejó así dos tareas pendientes: definir el nuevo programa de financiación para el ciclo 2027-2030 y revisar los mecanismos de gobernanza y disciplina de la organización, mientras continúa el debate sobre el liderazgo de Infantino de cara a las elecciones presidenciales de marzo de 2027.

